2.08.2015

GEySER NE6RO


Proponerse evitar un acto y , sin embargo, conservar y fomentar en nuestro pecho una inclinación que nos impele a él, equivale a dejar la fuerza en la máquina y querer que no se mueva. Suele decirse de ciertas pasiones que no tienen más remedio que la fuga, ésta máxima puede extenderse a todos los sentimientos cuyas consecuencias debamos evitar. El hombre es tan débil, que para triunfar de sí mismo necesita muy particularmente del recurso de los débiles, la habilidad: el gran secreto de ésta consiste en guardarse de sí propio, en evitar el encontrarse consigo mismo cara a cara.





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